“Él quería matarme”: Camila Alfaro habló con la W Radio sobre su denuncia de maltrato
Camila fue citada en Medicina Legal en donde le hicieron examen para identificar las secuelas del posible maltrato.
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Escuchar su relato, ver sus heridas e incluso llegar a sentir su dolor ha sido el diferenciador de la historia de Camila Alfaro. Una mujer muy joven, de apenas 24 años, se ha vuelto la bandera de algo que nunca pensó vivir. Durante 17 minutos y 35 segundos, tuvo a todo Colombia en vilo mientras narraba cómo una relación con un hombre guapo, buena gente y trabajador, se convirtió en su pesadilla.
Con voz tenue y de manera pausada, Camila le explicó a la W Radio que el maltrato no inició con golpes. Poco a poco fue surgiendo un hombre que no reconocía, que criticaba a sus amigas, insultaba a su familia y constantemente le hacía comentarios peyorativos.
El maltrato psicológico se convierte en una camisa de fuerza en donde la víctima pierde capacidad de maniobra, donde justifica la actuación del agresor y llega a culparse a sí misma de los maltratos de los que es objeto: “empecé a dudar incluso de mí misma”.
El Observatorio Colombiano de las Mujeres advirtió que durante la pandemia en marzo y abril de 2020, se registró un aumento de llamadas efectivas a la línea de atención de violencia en un 142% con respecto a 2019, de las cuales el 90% de las llamadas eran de mujeres.
Y Camila no fue la excepción.
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El maltrato físico llegó mientras vivieron juntos en pandemia. Su cuerpo se volvió un lienzo de moretones y golpes que disimulaba con buena actitud y un poco de maquillaje. Hasta que llegó el día donde la golpeó tan fuerte que le rompió la nariz.
En el hospital, no fue capaz de decir qué había sucedido ya que “el dolor más grande en ese momento era pensar que le iba a arruinar la vida si lo llegaba a denunciar, ni siquiera estaba pensando en mí, en mi nariz rota, en mi cara destrozada”.
El 25 de noviembre de 2020, 10 días después de la fractura, su padre decidió interponer una denuncia ante la Fiscalía General de la Nación, la cual no prosperó porque a juicio de la entidad, no había pruebas suficientes para iniciar una investigación.
A pesar de la situación, la relación duró 7 meses más, en donde según Camila, continuó siendo objeto de manipulación por parte de su pareja, quien la presionaba para no denunciar.
“Es muy complicado porque vivimos en un país muy machista donde para la gente es muy difícil entender porque la víctima sigue ahí si está siendo tan maltratada, yo incluso también me lo preguntaba: no entiendo porque sigo acá si él es una mala persona”.
Resaltó que, en una dinámica de abuso, el agresor no maltrata todo el tiempo lo que hace que la víctima, la cual ya está en una posición de inferioridad frente a su pareja, se confunda frente a qué debe hacer.
¿Por qué denunciar los hechos meses después?
“Lo que quería era matarme, ¿qué más faltaba? Me había robado, me había pegado, me había amenazado. Lo que faltaba era matarme”. Por miedo a que le pasara algo tanto a ella como su familia, decidió sacar las pocas fuerzas que le quedaban y hacer público su caso.
“Me sentí cómplice de estar cubriéndolo, que se saliera con la suya” y aunque asegura que él se defenderá negándolo todo, Camila quiere evitar que más mujeres – y hombres- pasen por su misma situación.
El 7 de octubre de 2021 solicitó desarchivar el caso y así ampliar la denuncia agregando nuevos hechos. Y aunque celebró que la denuncia pública haya logrado la priorización de su caso a través del grupo nacional de género, se preguntó ¿qué sucede con las víctimas no cuentan con la misma plataforma para denunciar? ¿Avanzarán los casos de las víctimas que no expongan su caso públicamente? ¿La eficacia de la justicia depende de cuántas fotos revictimizantes se publiquen en redes sociales?
*La W Radio contactó a Sebastián Valencia a su celular personal como al correo de la empresa familiar y no ha sido posible contactarlo.